La ‘retirada de Schrödinger’ de Laschet aviva el caos entre los conservadores alemanes

Los conservadores alemanes amenazan con hundirse en el caos tras su histórica derrota en las generales del 26 de septiembre. La última prueba de eso es la forma en que el líder de la CDU y candidato a canciller, Armin Laschet, ha sugerido finalmente este jueves —11 días tras su debacle electoral— que está dispuesto a dimitir, aunque sin dejar por ahora la dirección del partido. Laschet se tambalea cada vez más, pero no termina de caer. Como el famoso gato de Schrödinger, nadie sabe si está (políticamente) muerto o no.

El líder conservador compareció brevemente ante la prensa por la noche después de que varios medios vaticinaran su inminente dimisión tras la última reunión de la cúpula de la CDU. El paso parecía inevitable porque la autoridad del candidato lleva días desmoronándose por la falta de apoyo entre las propias filas de la centroderecha, mientras que los socialdemócratas se reunieron el mismo jueves por primera vez de a tres con Verdes y liberales (FDP) para sondear un posible Gobierno de coalición.

A. A.

El candidato conservador, no obstante, se ha limitado a ofrecer la convocatoria de un congreso para elegir próximamente a una nueva cúpula del partido, es decir, un mecanismo para organizar su sucesión dirigido por él mismo. Laschet, al mismo, tiempo, no ha renunciado a que su partido intente aún formar Gobierno mediante un tripartito con ecologistas y liberales, conocido como coalición Jamaica. «La oferta de la CDU sigue en pie hasta el último segundo», ha dicho el líder conservador, que ha subrayado, además, que el interlocutor para los potenciales socios sigue siendo él. «Para eso tengo el apoyo del partido y de la bancada», ha asegurado.

El anuncio no ha resuelto la crisis interna de los conservadores y ha generado también de inmediato algunas interrogantes. ¿Esperaría Laschet aún convertirse en canciller si de verdad llegase a haber negociaciones para una coalición Jamaica en las próximas semanas? ¿Y cómo espera recuperar autoridad ahora? ¿Será capaz siquiera de organizar el congreso para elegir a su sucesor?

Algunos comentaristas han recordado el caso de la predecesora de Laschet al frente de la CDU, Annegret Kramp-Karrenbauer, que pasó casi 11 meses en el limbo de la irrelevancia desde que anunció su dimisión, en febrero de 2020, hasta que fue elegido su sucesor en enero de 2021, un retraso condicionado por la pandemia. Otros han aludido también a los múltiples tropezones que caracterizó la campaña electoral de Laschet para criticar que este siga dando traspiés incluso en el momento de anunciar su retirada.

Franco Delle Donne

El salvavidas ‘Jamaica’

Los graves problemas de la CDU siguen por ahora irresueltos. Laschet es un líder aún más débil y continúa aferrándose al cargo, pese a que parece que sus propios compañeros de partido hacen planes ya sin él. «En la CDU va a haber un nuevo comienzo», ha afirmado, por ejemplo, uno de los pesos pesados del partido y eterno aspirante al liderazgo conservador, Friedrich Merz, cuando le preguntaron en una tertulia nocturna directamente si podía explicar el confuso anuncio del candidato.

Si algo ha podido probar Laschet en los últimos días, es que su fama de superviviente político es merecida. Que el candidato conservador no se haya desabarrancado hasta ahora tiene sobre todo una explicación: la opción ‘Jamaica’. El bloque conservador CDU/CSU cosechó el peor resultado de su historia con un 24,1%, pero el estrecho margen con los socialdemócratas, ganadores con solo un 25,7%, y la difícil aritmética para conseguir formar Gobierno mantienen a los conservadores como opción de Gobierno.

Carlos Barragán. Múnich

Alemania parece abocada a formar el primer tripartito de Gobierno federal de su historia tras el final de la era Merkel, ya que una nueva gran coalición de CDU/CSU y SPD, aunque matemáticamente posible, parece descartada de momento. Pero lo cierto es que ‘Jamaica’ es una opción cada vez más remota. Mientras la crisis de la CDU/CSU se ahonda, los socialdemócratas de Olaf Scholz avanzan en su ambición de volver a ocupar la cancillería por primera vez desde 2005 al frente de la llamada coalición semáforo con Verdes y FDP.

El jueves, el SPD tuvo sus primeras reuniones «de sondeo» con ambos potenciales socios menores, después de que estos dos últimos partidos decidieran dar prioridad a esa opción, una decisión relacionada directamente con el caos de los conservadores. El camino, sin embargo, es largo aún, ya que los encuentros iniciados el jueves no son aún las negociaciones formales de coalición. Dadas las mayores similitudes programáticas entre SPD y Verdes, se sabe que el hueso duro de roer para Scholz serán los liberales.

El FDP de Christian Lindner, por ejemplo, rechaza tajantemente las subidas de impuestos propuestas por los otros dos partidos, y se opone también a un aumento de la deuda pública para financiar tareas pendientes como la digitalización y la transición energética. Importante es también la ambición de Lindner de ocupar el poderoso Ministerio de Finanzas, una cartera que también quiere el líder verde Robert Habeck. Lo previsible es que en las próximas semanas vaya tomando forma el posible tripartito del semáforo mientras, por otro lado, la CDU termina de definir su futuro. El caos es una amenaza real, en parte también porque Laschet sigue haciendo honor a su fama de Rocky Balboa.

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