El ABC del UK pos-Brexit: ¿cuáles son las principales consecuencias de su salida de la UE?

En 2016, el Reino Unido llevó a cabo el referendum del Brexit, con un 51,9% de votos a favor de la salida del país de la Unión Europea. Pese a que la estrecha mayoría con la que se aprobó el divorcio de Bruselas desató varios debates sobre la legitimidad del resultado, finalmente Londres acabaría invocando en 2017 el Artículo 50 del Tratado de la Unión Europea, notificando así su intención de retirarse del bloque comunitario. Se abrió así un periodo de negociación de dos años para alzanzar un acuerdo básico sobre sus condiciones de la salida de la UE.

Tras varios años de tira y afloja entre Bruselas y el Reino Unido, el 1 de febrero de 2020 entró en vigor el Acuerdo de Retirada y, casi un año después, el 24 de diciembre, las dos partes firmaron ‘in extremis’ una serie de acuerdos para garantizar una relación mínima tras la salida efectiva de los británicos —los acuerdos Comercio y Cooperación, de Seguridad de la Información y sobre Usos Pacíficos de la Energía Nuclear—. Pero esto ha sido solo el principio. Muchos de los detalles en la nueva relación estructural entre Reino Unido y la Unión Europea, que afectan al comercio de bienes y servicios, la movilidad ciudadana y la cooperación intergubernamental, están por concretarse. Este es el ABC de la era pos-Brexit.

A: agencias de inteligencia

En materia de seguridad, se prevé una colaboración entre el Reino Unido y las agencias de Europol y Eurojust, pero con ciertas limitaciones. En este contexto, el Reino Unido ya no participará en la gestión de las agencias, ni tendrá acceso directo a las bases de datos de Europol, como SIENA, y la participación del Reino Unido en equipos conjuntos de investigación también estará sujeta a la legislación de la UE. Cabe resaltar que la mayor pérdida para el Reino Unido en el Acuerdo de Seguridad es el acceso al Segundo Sistema de Información de Schengen (SIS II), el mayor sistema de intercambio de información para la seguridad y la gestión de las fronteras en Europa.

Por otro lado, a pesar de que el acuerdo incluye la “cooperación en materia de información operativa”, que facilita el intercambio de información e inteligencia existente, el Reino Unido dejará de gozar del acceso a datos en tiempo real.

Celia Maza. Londres

B: bienes (importación y exportacion)

Tras el Brexit, se han introducido nuevos controles en las fronteras. Especialmente polémicos en la frontera del Mar del Norte, ya que Irlanda del Norte queda dentro de la Unión Aduanera mientras que el resto de Gran Bretaña no. Además de los de seguridad y las declaraciones de aduana, también se han establecido algunas restricciones nuevas para determinados productos alimenticios de origen animal del Reino Unido.

Celia Maza. Londres

La falta de camioneros aumenta esos problemas de desabastecimiento. Faltan aproximadamente unos 100.000 camioneros, lo que ha tenido un impacto en la cadena de abastecimiento tanto de combustibles como de productos de consumo. Esta falta de personal también surge a raíz del Brexit debido a los obstáculos que han traído consigo las nuevas leyes migratorias para aquellos trabajadores menos cualificados que, hasta ahora, solían encargarse de labores como la de conducción de camiones. Las consecuencias se reflejan más allá de en los supermercados: el pasado fin de semana se formaron largas colas en las gasolineras del Reino Unido ante la noticia de que varias gasolineras como BP y Shell no tenían suficiente suministro debido a la falta de conductores.

Otro gran problema de importación que ha atravesado el Reino Unido estos últimos meses ha sido el desabastecimiento de productos de consumo que han provocado una serie de imágenes de estantes vacíos en algunos supermercados del país. Estas escenas han derivado de una ralentización en el proceso de importación, ya que los camiones de mercancías procedentes de la UE ya no pueden cruzar libremente la frontera con el Reino Unido y deben atravesar trámites tediosos en la aduana provocando un retraso en la entrega de productos. Además, hay que sumarle el paro de producción de algunos sectores a raíz de la pandemia.

C: cambio climático

El acuerdo pactado garantiza la cooperación energética entre ambas partes y obliga al Reino Unido cumplir con los compromisos alcanzados en el Acuerdo de Paris. Asimismo, el país anglosajón se ha comprometido a no regresar en avances en términos del cambio climático y acogerse a la fijación de precios del carbono, con la posibilidad de vincular los regímenes de fijación de precios del carbono de la Unión Europea y el Reino Unido.

No obstante, el Reino Unido dejará de formar parte del mercado único energético que regula la eficiencia, el precio y la seguridad del suministro de electricidad, gas y petróleo, además del sistema de subastas. Por otro lado, también perderá la afiliación de la Comunidad Europea de Energía Atómica (Euratom) y, por ello, no podrá comerciar productos y tecnología nucleares en ella.

Marta Montojo

D: ‘duty free’

Durante los años en los que el Reino Unido formaba parte de la UE, se podía transportar cantidades ilimitadas de alcohol y tabaco desde un país de la Unión sin pagar ningún impuesto en la frontera, con la condición de que se hubiese pagado el impuesto en el país donde se compró y se pudiera demostrar que era para uso propio. A partir de 2021, se podrán hacer compras libres de impuestos si se viaja a la los aeropuertos de la UE desde inglaterra, pero ahora sí que habrá límites en la cantidad que se pueda transportar. Además, cabe destacar que las cantidades permitidas de tabaco y alcohol libres de impuestos aumentarán. Concretamente, habrá un límite de 18 litros de vino tranquilo y 42 litros de cerveza.

E: erasmus

Uno de los cambios derivados del Brexit que afectará principalmente a los jóvenes es el cese de la participación del Reino Unido en el programa de intercambio Erasmus, un plan de la UE que ayuda a los estudiantes a realizar un periodo de sus estudios superiores en otros países. Sin embargo, los estudiantes de las universidades de Irlanda del Norte seguirán participando en Erasmus, como parte de un acuerdo entre el Reino Unido y el Gobierno irlandés. Cabe subrayar que los estudiantes que ya han empezado a estudiar en la UE seguirán recibiendo ayudas económicas durante lo que queda de año. En septiembre de 2021 se pondrá en marcha un nuevo programa de intercambio que lleva el nombre del matemático Alan Turing. Según el Gobierno británico, la iniciativa será similar al Erasmus, pero incluirá a países de todo el mundo.

Agencias

F: finanzas y economía

En abril de este año, Bruselas y el Reino Unido alcanzaron un acuerdo de cooperación financiera que recoge la creación de un foro dedicado a la negociación de la regulación del mercado. Este foro es similar al que la UE ha tenido durante años con Estados Unidos y supondrá un espacio para discusiones informales y no vinculantes entre los reguladores financieros del Reino Unido y los países miembros. En este contexto, la ciudad de Londres, también conocido como la City, anteriormente se consideraba el epicentro financiero de Europa, pero a raíz del Brexit ha perdido esta potencia económica en europa y ha sido destronada por Ámsterdam, que es considerado por muchos expertos como el futuro ‘hub’ financiero europeo.

Imane Rachidi. Ámsterdam

G: garantías del consumidor

A la hora de comprar productos desde países extranjeros, surgen problemas administrativos o logísticos y por ello existen diversas garantías que protegen al consumidor. Concretamente en Europa, existe una legislación común que permite a los ciudadanos de la UE acogerse a sistemas de resolución extrajudicial de litigios, pero, tras el Brexit, este salvaguardas dejará de aplicarse en Reino Unido. Por tanto, los consumidores británicos no podrán recurrir a la plataforma electrónica europea de resolución de litigios (Pataforma ODR) de la UE.

Por otro lado, la red de Centros Europeos del Consumidor (CEC) tampoco prestará apoyo o asesoramiento en los conflictos transfronterizos entre consumidores residentes en Europa y empresarios establecidos en Reino Unido y viceversa. Por último, las entidades de resolución alternativas de Reino Unido ya no podrán intervenir para solucionar los conflictos que surjan con consumidores o empresarios de los distintos Estados miembros, entre los que se incluye España.

I: Irlanda del Norte

La región de Irlanda del Norte ha supuesto un gran obstáculo a la hora de las negociaciones entre el Reino Unido y Bruselas debido a su complicada historia política y su frontera terrestre con el resto del territorio Irlandés. Tras el acuerdo de salida, el territorio seguirá aplicando muchas de las normas de la UE, lo que significa que los camiones podrán seguir cruzando la frontera sin tener que ser inspeccionados.

Sin embargo, algunos controles de mercancías que llegan a Irlanda del Norte desde el resto del Reino Unido sí se impondrán. Por ejemplo, los productos alimenticios como la carne, el pescado o los huevos tendrán que ser regulados para garantizar el cumplimiento de las normas de la UE. En este contexto, los supermercados dispusieron de un “periodo de gracia” inicial de tres meses en el que no se aplicarán las normas a los alimentos que se introduzcan en Irlanda del Norte. Incluso algunos productos cárnicos dispondrán de un periodo de gracia más largo, de seis meses. Lo que ocurrirá después de este periodo no está claro y será objeto de futuras negociaciones entre ambas partes.

Nacho Alarcón. Bruselas

J: Justicia Europea

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), el tribunal más alto de la UE, dejará de tener un Poder Judicial en el Reino Unido y, por lo tanto, los conflictos que no puedan resolverse entre el Reino Unido y la UE se remitirán a un tribunal independiente. Acabar con el papel del TJUE era una de las principales demandas del Reino Unido, ya que los partidarios del Brexit decían que eso le permitiría “recuperar el control” de sus leyes. No obstante, el TJUE podría seguir desempeñando un papel en Irlanda del Norte, ya que sigue aplicando algunas normas comerciales de la UE.

Marcos García

M: mercado único de la UE

En relación al comercio con la UE, Reino Unido quedará fuera del mercado único y la unión aduanera de la UE. Esto implica que la normativa aduanera y los controles fronterizos que la UE exige a países terceros también se aplicarán desde entonces a Reino Unido, lo que conlleva más burocracia para las empresas exportadoras e importadoras y ajustes en las cadenas de suministro.

M: movilidad

Otro de los grandes cambios que tiene lugar a raíz de la salida del UK es la libre movilidad de ciudadanos europeos entre los países miembros. En principio, los británicos tendrán que solicitar un visado para estancias superiores a 90 días en los países miembros y los pasaportes para animales de la UE dejarán de ser válidos, pero las tarjetas sanitarias europeas (TSE) aún seguirán siendo válidas hasta que expiren.

Por otro lado, el Reino Unido ya no está sujeto a la prohibición de las tarifas adicionales de ‘roaming’, aunque ambas partes animarán a los operadores a tener “tarifas transparentes y razonables” de itinerancia de datos. Por tanto, los operadores de telefonía móvil del Reino Unido podrán cobrar por la itinerancia, por lo que habrá que consultar con la compañía de telefonía móvil antes de viajar al país anglosajón. Por su parte, el Gobierno británico ha establecido que la TSE será sustituida por una nueva tarjeta sanitaria global del Reino Unido, pero aún no se han dado todos los detalles.

N: medidas no arancelarias (NTMS)

En principio, se ha llegado a un acuerdo para no aplicar aranceles, es decir, las cargas adicionales sobre las mercancías, en la mayor parte del comercio entre Gran Bretaña (Inglaterra, Escocia y Gales) e Irlanda del Norte. Asismiso, en el caso de que alguna de las partes se aleje demasiado de las normas actuales sobre productos, podrían imponerse aranceles (gravámenes a las importaciones) a algunos productos en el futuro.

O: orden de detención europea

El firmado acuerdo prevé ahora un sistema de extradición por vía rápida, conocido como “entrega”, en sustitución de la orden de detención europea (ODE) y es similar al procedimiento establecido entre la UE e Islandia/Noruega. Los principales cambios en materia de extradición son que los estados miembros de la UE pueden negarse a ejecutar una orden de detención por delitos políticos o negarse a entregar a sus propios ciudadanos. En consecuencia, para la extradición se requiere la doble incriminación, es decir, el sospechoso debe haber cometido un delito adoptado en ambas jurisdicciones, aunque existen excepciones.

P: pesca

Otra disputa entre los dos bloques que causa turbulencias y fricciones entre los actores políticos ha sido el ámbito de la pesca debido al uso extendio entre los países miembros de las aguas del Reino Unido en el pcéano Atlántico nororiental y en el Mar del Norte. El acuerdo de comercio y cooperación establecen nuevos parámetros en relación al acceso recíproco a las aguas en la Zona Económica Exclusiva y en la zona náutica de 6-12 millas, así como sobre nuevos arreglos estables para compartir cuotas.

En un principio, durante los próximos cinco años y medio, el Reino Unido obtendrá gradualmente una mayor cuota de pescado de sus propias aguas y eventualmente podría optar por prohibir los barcos de pesca de la UE a partir de 2026. No obstante, la UE podría introducir impuestos sobre el pescado británico como medida reaccionaria.

La pesca fue el tema más difícil y el último en resolverse en la negociación, y algunos pescadores, tanto británicos como europeos, no están totalmente satisfechos con el acuerdo. La Federación de Pescadores Escoceses, por ejemplo, dice que el acuerdo no concede al Reino Unido suficiente control sobre sus agua, pero los acuerdos en esta materia son revisables. A partir de 2026, el Reino Unido y la UE mantendrán conversaciones periódicas sobre el acceso a la pesca.

Nacho Alarcón. Bruselas

Q: ‘qualifications’ o certificados

Muchos certíficados profesionales dentro de la Unión Europea gozan de un reconocimiento automático bajo un marco común europeo, pero, a raíz del Brexit, ya no habrá reconocimiento automático de las cualificaciones profesionales británicas tanto de médicos como cocineros y arquitectos. Esto supondrá una mayor dificultad para las personas con títulos obtenidos en el Reino Unido de conseguir un puesto de trabajo en la UE, y los ciudadanos británicos tendrán que comprobar las normas de cada país para asegurarse de que su cualificación sigue siendo reconocida.

R: rechazo de Escocia

El Partido Nacional Escocés, partidario de la independencia, ha dominado el Parlamento escocés durante más de una década, y su líder, Nicola Sturgeon, llevó a cabo una campaña en las últimas elecciones con la promesa de legislar con el fin de organizar un nuevo referéndum, con el Brexit como justificación. Este partido se ha mostrado muy en contra de la salida de la UE y tenía la intención de independizarse del Reino Unido y mantener su membresía de la organización internacional. Sin embargo, la primera ministra escocesa no logró la mayoría absoluta ya que se quedó a un escaño de conseguirla e inhabilitó su poder para convocar dicho referendum de forma solitaria.

Además, para que un segundo referéndum de independencia sea legal, es esencial que el Gobierno central dé el visto bueno y, desde un principio, el Sr. Johnson se ha negado rotundamente a esta posibilidad. Otra alternativa para el PNS de Sturgeon es llevar a cabo su proyecto de ley para adherirse a la UE con el apoyo de un partido más pequeño y, si ninguna de las partes se echa atrás, el resultado podría ser una batalla judicial, o incluso una crisis constitucional.

El Confidencial

T: tarjetas de crédito

Debido a que Reino Unido ya no estará sujeta a la legislación comunitaria que impedía a las empresas subir las tasas que se pagan por transacción, las marcas de servicios financieros subirán las ‘tasas de intercambio’ que se cobrarán por los pagos transfronterizos entre Reino Unido y cualquier otro país europeo, y la medida entrará en vigor a partir de octubre de este año.

Las tasas de intercambio son tarifas a mayores que se imponen siempre que se hace una transacción en otro país al que pertenece el usuario establecidas por los bancos entre sí a través de las tarjetas. Normalmente, este coste añadido recae sobre los negocios, pero luego se traducen a través de la subida de precios de los productos, es decir, que los británicos tendrán que pagar un coste añadido al comprar productos de la UE con tarjeta de crédito o débito, al igual que los europeos si compran productos o servicios del Reino Unido.

V: visas

Los ciudadanos europeos poseen el derecho a circular libremente por los países miembros de la Unión, pero, debido a la salida del Reino Unido, los británicos perderán este derecho de libre movimiento. Desde el 1 de enero de este año, las islas han establecido un nuevo sistema basado en puntos para los ciudadanos extranjeros (excepto los irlandeses) que quieran trasladarse al Reino Unido. Según el Gobierno de Boris Johnson, el sistema tratará por igual a los ciudadanos de la UE y a los que no lo son, y su objetivo será atraer a personas que puedan contribuir a la economía británica.

Las personas que quieran trasladarse al Reino Unido para trabajar, vivir o estudiar tendrán que solicitar y pagar un visado. Por un lado, un visado de estudiante desde fuera del Reino Unido costará 348 libras y prorrogarlo o cambiarlo desde dentro del país, 475 libras. En el caso de solicitar un visado como trabajador cualificado el coste será mayor, entre 610 y 1.408 libras por persona, a no ser que el individuo tenga unas habilidades de las que el país carece. Además, las personas que soliciten visados también tendrán que pagar un recargo sanitario de 624 libras por persona al año, excepto los trabajadores sanitarios.

W: ‘world trade organization’ (WTO)

Para el Reino Unido existen varias ventajas y desventajas tras el Brexit con relación a la WTO. Por un lado, el Reino Unido tendrá su propia voz como miembro de la WTO, podrá negociar por sí mismo en cualquier negociación multilateral y no estará vinculado a los complejos intereses de otros Estados miembros de la UE. Sin embargo, algunas de las complicaciones que presenta esta nueva coyuntura es que tendrá que desarrollar una política comercial independiente. Dado el alcance de las normas de la WTO en la legislación nacional, el Reino Unido también tendrá que reforzar su experiencia en derecho comercial en todo el Gobierno. Cuando otro miembro de la organización se enfrente a un litigio, el Reino Unido tendrá que defenderse y, en caso de perder, poner en marcha medidas de aplicación para cumplir con la normativa.

Z: Zona Única de Pagos Europeos

El Reino Unido, aunque no forme parte de la UE sigue siendo miembro de la SEPA (Single Euro Payments Area), o la Zona Única de Pagos en Euros en español, es decir, no cambiará su estado en relación al mercado único de procesamiento de pagos electrónicos en Europa.

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